
No frecuentemente me da por ponerme discos de la deliciosa oleada de doom/death británico de inicios de 90. Y mucho menos de un grupo como Anathema, que carecía del mal rollo sabbathico de los Cathedral primerizos, de la base más death metal de Decomposed o de la voz abismal de Paradise Lost para centrarse en composiciones melódicas y cargadas de sentimiento. Sin ser un cantante que demostrara grandes registros (pongamos que hablo de Confessor) o una voz gutural cargada de azufre sacada del mismísimo averno (My Dying Bride), Darren White poseía una de las voces más expresivas que he podido disfrutar y que conjuntaban a la perfección con los temas acontecidos tanto en 'Crestfallen', (1992),'Serenades' (1993) o este 'Pentecost III' (1995) que hoy destripo. Un disco muy especial por contener ese sonido para mí "etéreo" que pocas grabaciones logran, véanse los respectivos discos de diSEMBOWELMENT, Warhorse, 'Mortal throne of Nazarene' de Incantation o 'Meddle' de Pink Floyd, para más señas. Ya desde el principio con "Kingdom" vemos en esos acoples durante la introducción calmada que es un disco grabado en directo desde el estudio y que va a sumergir al oyente en una nube de variopintas emociones. Paso de desgranar tema por tema no sólo por pereza sino porque intentar racionalizar esas sonoridades ásperas y el tono sombrío que desprende es algo así como revelar el final de una peli para el que no se haya atrevido a adentrarse en semejante clásico. Hasta la pista oculta de letra escueta haciendo continua mención al título, "666", vale su peso en oro a pesar de la sencillez de la misma. We the people, we the spirits, we the gods.












